El pasado 23 de noviembre se cumplió un año del fallecimiento de nuestra querida compañera de trabajo, Marcela Pacheco. En este marco, el 5 de diciembre la Fundación Cristo Joven realizó una emotiva ceremonia en su homenaje, como expresión de reconocimiento a su espíritu de servicio, gratuidad y profundo amor por la obra de la Fundación.
Durante esta significativa instancia, el edificio de Administración de la Fundación Cristo Joven fue renombrado con su nombre, con el propósito de mantener vivo su legado y el compromiso que inspiró su labor al interior de la comunidad.
La ceremonia fue bendecida por el capellán de la Fundación, padre Felipe Fernández, y contó con la presencia de su esposo, familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, quienes compartieron recuerdos que dieron cuenta de la huella que Marcela dejó en sus vidas.
En el primer aniversario de su partida, la recordamos con gratitud y esperanza, manteniendo viva su memoria en el corazón de la Fundación Cristo Joven.

