Jesús en ningún momento volvió a cobrar sentimientos, sino que nuevamente confió en sus discípulos, lo que nos enseña que nosotros debemos seguir adelante en el contexto de nuestras relaciones, si bien hay situaciones que ameritan justicia, que se mantenga en discusión, etc, pero muchos otros acontecimientos de nuestra vida, en lo cotidiano, nos mantiene sin avanzar, constantemente pensando en el pasado, nos sacamos en cara nuestros propio errores, somos jueces con nosotros mismos, pero recuerda que Jesús siempre te da nuevas oportunidades.